«¿Quién soy yo?». Con esta pregunta fundamental arranca Nadja, una de las obras más emblemáticas del surrealismo y un texto clave para comprender las vanguardias del siglo XX. Publicada por primera vez en 1928, esta «anti-novela» narra el encuentro real de André Breton, padre del movimiento surrealista, con una enigmática joven llamada Nadja en las calles de París.
A lo largo de diez días, Breton documenta su fascinante y perturbadora relación con ella, una mujer que parece vivir en un estado de perpetua conexión con lo maravilloso y lo oculto. El libro no es una novela de amor convencional, sino una crónica que mezcla la autobiografía, la reflexión filosófica y el reportaje. A través de un texto deliberadamente fragmentario, acompañado de fotografías y dibujos, Breton explora los conceptos surrealistas del «azar objetivo» (las coincidencias reveladoras), el amour fou (el amor loco) y la delgada línea que separa la genialidad de la locura. Nadja es, en esencia, un intento de capturar la belleza convulsiva y la libertad indómita que su protagonista encarna, y una crítica feroz a la psiquiatría y a la sociedad racionalista que terminan por reprimirla.





